RESUMEN
El movimiento de la práctica basada en la evidencia nace por la congruencia de varias corrientes simultáneas y coincidentes en el tiempo, extendiéndose rápidamente a España y al resto del mundo. Sin embargo, el término «evidence» no ha tenido una traducción afortunada, aunque ha calado rápidamente entre los profesionales. Por otro lado, el volumen de la producción científica en las ciencias de la salud ha experimentado un crecimiento exponencial. Este hecho, beneficioso a priori, puede dificultar la toma de decisiones clínicas, y por ello la comunidad científica ha desarrollado herramientas para aportar al clínico los datos relevantes. En el presente artículo vamos a presentar las distintas fuentes de evidencia: las primarias (que originan las evidencias, y proceden de las investigaciones realizadas directamente con los pacientes) y las secundarias (que elaboran síntesis de las evidencias pero no investigan directamente con pacientes).




